Nara no se visita con prisa. Se camina. Se comparte.
Personas y ciervos ocupan el mismo espacio sin tensión, como si siempre hubiera sido así.
La convivencia no se explica: se asume.
El día avanza despacio, hasta que el templo aparece.
No como destino, sino como parte del camino.
Nara is not visited in a hurry. You walk it. You share it.
People and deer occupy the same space without tension, as if it had always been this way.
Coexistence is not explained — it’s assumed.
The day moves slowly, until the temple appears.
Not as a destination, but as part of the path.